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Estandarte del Ángel velado Así denominado, porque sobre la cara bordada del
Ángel, se extiende, también bordado, un tul que la cubre. Esta pieza única se realizó en las primeras décadas del
siglo bajo la dirección de Francisco Cayuela.
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Tercio de Nazarenos de la Santa Cruz Lucen túnicas de terciopelo azul, con capas de terciopelo rojo y capuchón celeste, bordado en sedas, oro y pedrerías, recuperando los motivos más clásicos de los
bordadores lorquinos.
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Trono de la Santa Cruz Es una alegoría de la Redención. Extendido sobre los brazos de la cruz, va un sudario de encaje de bolillos con hilos de plata, en el que se advierte el
"Signum Crucis".
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Simeón, Pilatos, y el Gran Penitente Los
dos primeros visten mantos de terciopelo granate, donde destacan los
motivos centrales bordados en sedas. En el de Simeón la efigie de la
Virgen Dolorosa; en el de Pilatos la Faz de Cristo, ambos orlados de
flores bordadas en seda, oro y pedrerías. El Gran Penitente lleva gran
capuchón de color azul celeste bordado en seda.
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Estandarte del Stmo. Cristo de la Buena Muerte Obra póstuma de Emiliano Rojo, bordado en
1965, reproduce la imagen del Cristo Yacente y la figura de un
Ángel demandando silencio por la muerte del Redentor.
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Stmo. Cristo de la Buena Muerte Extraordinaria y bellísima talla del escultor José Planes, que fue galardonada en la exposición de Arte Sacro de Roma en
1951. La serenidad de la faz del Cristo, el compendio de dolor y paz que desprende, no se pueden explicar; solamente mirar y admirar.
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Estandarte del Medallón Así llamado, porque en él figura, bordado en oro y plata, un medallón de la Virgen de los Dolores. Es obra de Cayuela, fechada en
1926.
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Estandartes de S. Juan y María Magdalena Bellísimos exponentes de la edad de oro del bordado lorquino, dirigidos por Francisco Cayuela, representan las efigies de S. Juan
y María Magdalena que acompañaron a Jesús en su Pasión.
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Estandarte del Reflejo Máxima expresión de las
más pura técnica del bordado en sedas, éste extraordinario estandarte, refleja fielmente y de ahí su nombre, la desaparecida imagen de la Virgen de los Dolores, del escultor lorquino Manuel
Martínez y las caras de las bordadoras que lo hicieron, que son las de los
Ángeles que dan corte a la imagen bordada. Lo dirigió Francisco Cayuela y estuvo expuesto en la Expo de Sevilla como muestra del mas puro arte del bordado lorquino.
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Nazarenos de la Virgen de los Dolores Nazarenos con medallones en seda, tanto en la parte anterior como en la parte posterior, inspirados en pasajes de la vida de la Virgen. La principal novedad de los bordados es que con ellos se ha recuperado la técnica de la época clásica del bordado lorquino, utilizada por el insigne Francisco Cayuela.
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Santísima Virgen de los Dolores Que como colofón de la Procesión Azul, pasa lenta, majestuosa; imagen bellísima de una mujer, joven , hermosa, llena de dolor, sobre su trono de plata repujada y Flor entre un mar de flores, que se mueven al
ritmo de los vítores, piropos y demás cosas hermosas que un pueblo de azules.
Apasionadamente enfebrecidos, dedica a su Virgen.
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Cubre los hombros de la Virgen, cayendo hacia atrás, un extraordinario manto de raso de seda azul, bordado asimismo en sedas, obra original del muy nombrado Francisco Cayuela. La Faz del
Señor, bordada en sedas y los atributos de la Pasión: la Cruz, la corona de espinas, los clavos y las flores - rosas de pasión - que deja caer el ángel que, bordado
también en sedas, sobrevuela la escena, y todo el manto orlado por una greca - sinfonía de azules - cuya concepción, dicen. Enloqueció a su autor. El manto acaba en una puntilla realizada de encaje de bolillos en hilo de oro.
El Palio que cubre el Trono, es obra de Emiliano Rojo y representa las catorce estaciones del
Vía Crucis bordadas en sedas.
A partir de la Semana Santa de 1998 la virgen luce la corona de oro que le fue impuesta en su Coronación Canónica, el día 15 de Septiembre de
1997, Queriendo significar así la devoción y amor de los azules a la Virgen.
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Mayordomos de la Virgen de los Dolores Dando escolta al Trono de la Virgen de los Dolores, van Sus Mayordomos, que visten espectaculares túnicas de terciopelo azul y rojo, bordadas en oro, sedas y pedrerías. Son pieza únicas en la Semana Santa lorquina.
Acompañan también a la Virgen de los Dolores, el Presidente del Paso Azul, vestido con túnica de Mayordomo de la Virgen.
Detrás de él se van colocando los Mayordomos del Paso Azul, conforme han ido acabando con su cometido de llevar y dirigir la Procesión, formando una espectacular corte de honor a la Virgen de los Dolores
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La Bandera del Paso Azul Portada por dos abanderados con túnicas de terciopelo azul bordadas en oro.
La bandera está bordada en oro y sedas sobre raso azul con los símbolos de la Virgen de los Dolores -el corazón traspasado por una espada- sostenidos por dos ángeles bordados en oro y detalles de seda.
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Nazarenos de los Siete Dolores de la Virgen Son siete nazarenos que representan Los siete Dolores de la Virgen.
Visten túnicas de terciopelo azul, bordadas en sedas y oro. En la parte delantera del capuchón está bordado en oro el emblema del Paso rematado por siete cruces y en la espalda una representación de cada uno de los Siete
Dolores.
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La Caballería de la Redención o Escolta de la Virgen de los Dolores Grupo formado por cinco jinetes que se cubren con mantos de terciopelo, uno negro, los demás azules. El manto negro representa la imagen del Arcángel San Gabriel y los azules los cuatro Evangelistas como mensajeros de la Redención.
Los antecedentes de éste grupo se sitúan en el año 1863, los actuales se hicieron en el año
1971.
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Así termina la procesión del Paso Azul, impresión de colores, sensaciones, asombros y emociones y todo ello a un
ritmo que hacen del Cortejo algo subyugante e inolvidable.
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